La tecnología también puede contar de dónde viene. Detrás de cada robot, cada línea de código y cada solución desarrollada para resolver un problema, existe algo que va más allá de la innovación, personas que decidieron aprender, colaborar y convertir sus conocimientos en algo capaz de llegar más lejos.
En México, ese talento encuentra espacios para desarrollarse todos los días. Uno de ellos es Roborregos, el equipo representativo de robótica del Tecnológico de Monterrey, una comunidad formada por estudiantes que desde hace más de una década ha llevado proyectos de robótica a competencias nacionales e internacionales.
Su historia comenzó en 2015, cuando cuatro estudiantes participaron en el Torneo Mexicano de Robótica (TMR) y consiguieron clasificarse a una competencia internacional. La experiencia les permitió conocer a estudiantes de otros países y descubrir algo que cambiaría el rumbo del proyecto: México tenía el talento y el potencial para competir en robótica a nivel internacional.
De esa experiencia nació RoBorregos, pero también una idea que con el paso de los años se convertiría en parte fundamental de su identidad, si el conocimiento podía abrirles las puertas a nuevos escenarios, compartirlo podía ayudar a que más estudiantes encontrarán la oportunidad de construir algo propio. Así comenzó una comunidad pensada no solo para competir, sino para aprender, desarrollar tecnología y dejar conocimiento para quienes llegaron después.

De un equipo de estudiantes a una comunidad que crea tecnología
En sus primeros años, RoBorregos encontró en las competencias una forma de poner a prueba lo aprendido en las aulas. Cada reto exigía algo diferente: programar un robot, diseñar una estructura, resolver un problema de navegación o encontrar una manera de hacer que diferentes sistemas trabajen juntos. Poco a poco, esa experiencia fue convirtiendo la competencia en un espacio de aprendizaje práctico.
Actualmente, RoBorregos cuenta con más de 50 integrantes que participan en distintas áreas de trabajo relacionadas con software, hardware, investigación y desarrollo. Sus proyectos abarcan categorías como robótica autónoma de servicio, búsqueda y rescate y fútbol robótico, combinando distintas disciplinas para crear soluciones y enfrentar nuevos retos.
Mientras algunos integrantes desarrollan nuevas soluciones, otros aprenden de quienes ya recorrieron ese camino. Así, el conocimiento pasa de una generación a otra y fortalece la comunidad de RoBorregos.
Una historia que comenzó en México y cruzó fronteras
Esa comunidad también fue encontrando nuevas maneras de poner a prueba lo que estaba construyendo. La primera experiencia internacional llegó en 2015, cuando RoBorregos participó en RoboCup en Hefei, China. Para un equipo que apenas comenzaba su trayectoria, competir frente a estudiantes de otros países significó mucho más que enfrentarse a un nuevo reto técnico, fue la oportunidad de conocer otras formas de trabajar y comprobar hasta dónde podían llegar sus propios desarrollos.
La experiencia se convirtió en el inicio de una trayectoria internacional que posteriormente los llevó a Japón y Brasil. En 2017, RoBorregos consiguió un tercer lugar en Rescue Maze Jr. durante RoboCup en Nagoya, mientras que su participación en el Latin American Robotics Competition (LARC) comenzó a convertirse en uno de los capítulos más importantes de su historia.
En 2018 llegó uno de esos momentos que marcan la evolución de un proyecto, RoBorregos consiguió el primer lugar en el LARC IEEE Open Challenge en João Pessoa, Brasil, convirtiéndose en campeón internacional apenas unos años después de haber comenzado. Cinco años más tarde, en 2023, el equipo volvió a conquistar la categoría Open Challenge de LARC en Salvador de Bahía.
Más allá de cada resultado, esta trayectoria refleja cómo RoBorregos ha convertido cada competencia en una oportunidad para aprender y llevar proyectos desarrollados por estudiantes mexicanos a escenarios internacionales.
FRIDA: cuando una idea se convierte en tecnología
Uno de los mejores ejemplos de esa evolución se encuentra en FRIDA, un robot de asistencia doméstica desarrollado por RoBorregos para la categoría RoboCup@Home.
FRIDA reúne el trabajo de estudiantes de distintas disciplinas, combinando mecánica, electrónica, programación, interacción humano-robot e inteligencia artificial para desarrollar sus capacidades.
El proyecto también ha evolucionado con nuevos retos. En sus desarrollos más recientes, RoBorregos incorporó modelos de lenguaje para la planeación de tareas y trabajó en la ejecución local de sus sistemas, poniendo a prueba nuevas tecnologías en cada competencia.
Ese proceso tuvo un resultado importante en 2025. Durante RoboCup@Home, celebrada en Salvador de Bahía, Brasil, FRIDA consiguió el sexto lugar mundial y RoBorregos fue reconocido como el mejor equipo de América.
Pero quizá lo más interesante de FRIDA no sea únicamente el resultado obtenido en aquella competencia, sino todo lo que existe detrás de él. El robot es la suma de conocimientos de estudiantes de distintas carreras, de generaciones de trabajo y de una comunidad que ha ido construyendo sobre lo aprendido anteriormente.
Competir para aprender, crear y compartir
La competencia es una parte visible de RoBorregos, pero no explica por completo lo que sucede dentro del equipo. Cada participación permite a los estudiantes aprender a resolver problemas, trabajar con diferentes perfiles y convertir la prueba y el error en parte de su formación.
Ese conocimiento también se comparte con nuevas generaciones mediante cursos, talleres y actividades de divulgación. Incluso fuera de las competencias, los integrantes han desarrollado proyectos como SEMS, un sistema basado en IoT que genera información sobre condiciones ambientales y comportamiento social dentro del campus.
Así, RoBorregos se convierte en una comunidad donde la tecnología sirve como punto de encuentro entre estudiantes, conocimiento e innovación.
Tecnología que lleva a México más lejos
Después de más de una década de proyectos, competencias y aprendizajes compartidos, RoBorregos continúa buscando nuevos escenarios para poner a prueba lo que desarrolla desde México. Y es justamente en este punto donde comienza una nueva etapa de la historia: durante el periodo 2026–2027, Dominios MX se suma a RoBorregos para acompañar su camino de innovación, robótica y representación internacional.
La colaboración contempla las actividades que el equipo desarrollará durante este periodo, desde su participación en LARC 2026 en Colombia y el Torneo Mexicano de Robótica 2027 en Zacatecas, hasta su próxima participación en RoboCup 2027 en Alemania.
Cuando una tecnología desarrollada en México llega a otro país, no solo viaja un robot, viajan las ideas, el conocimiento y el talento de quienes lo hicieron posible. Contar de dónde vienen esas ideas es también una manera de reconocer el lugar donde comenzó la innovación.
Por eso, el .MX acompañará a RoBorregos durante este nuevo capítulo, como parte de su presencia digital y de proyectos como FRIDA. Porque una identidad digital puede ser mucho más que una dirección en Internet, también puede convertirse en una forma de decir desde dónde nacen las ideas y hacia dónde pueden llegar.


