Cine mexicano: historias que construyen país 

por | Feb 19, 2026

El cine mexicano no es solo una forma de entretenimiento. Es un reflejo de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que aspiramos a ser. Desde las épocas doradas hasta las producciones contemporáneas que conquistan festivales internacionales, la industria cinematográfica nacional ha sido testigo y protagonista de nuestra historianuestras luchas, nuestras pasiones y nuestros sueños

Hablar del cine mexicano es hablar de identidad. De una lente que ha sabido retratar con fuerza, belleza e ingenio el alma de México y que, a través de sus voces, sigue dejando huella dentro y fuera del país. 

La Época de Oro: cuando el cine construyó su éxito 

Durante las décadas de los años 40 y 50, México vivió una de sus etapas culturales más influyentes: la Época de Oro del cine mexicano. Con figuras como Pedro Infante, María Félix, Jorge Negrete, Dolores del Río, Cantinflas o Tin Tan, las pantallas se llenaron de historias que no solo divertían y emocionaban, sino que ayudaron a definir valores, símbolos y expresiones culturales que aún hoy permanecen vigentes. 

El cine se convirtió en un lenguaje común. En una época sin redes sociales ni plataformas digitales, las películas lograban unir al país entero frente a una misma narrativa, consolidando ídolos y reforzando un sentido de pertenencia colectiva. 

Lucha libre y cine: héroes nacionales en la pantalla grande 

Fue también en esos años cuando surgió una de las fusiones más singulares y queridas del cine mexicano: la lucha libre llevada al cine. Personajes como El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras trascendieron el ring para convertirse en superhéroes nacionales

Estas películas, cargadas de acción, ciencia ficción, misterio y escenarios urbanos, no solo marcaron a generaciones enteras, sino que hoy son consideradas cine de culto a nivel internacional. Representaron una forma única de contar historias, profundamente arraigada a la cultura popular mexicana. 

El cine como diplomacia cultural 

Durante varias décadas, México fue uno de los principales productores de cine en español. Las películas nacionales circularon por toda América Latina y otros territorios, posicionando al país como un referente cultural y exportando talento, narrativas y estilos. 

El cine mexicano no solo contaba historias locales, también funcionaba como una herramienta de diplomacia cultural, mostrando al mundo una identidad compleja, diversa y creativa. 

Como toda industria cultural, el cine mexicano también atravesó momentos difíciles. La llegada de la televisión, la apertura masiva a producciones extranjeras, la reducción de apoyos y la concentración de salas comerciales provocaron que, por momentos, el cine nacional perdiera visibilidad incluso dentro de su propio territorio. 

Sin embargo, el espíritu creativo mexicano nunca desapareció. La industria se transformó, buscó nuevos caminos y encontró formas de resistir y reinventarse. 

Nuevas voces, impacto global 

A partir de los años 90, una nueva generación de cineastas comenzó a llamar la atención del mundo. Directores como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro lograron consolidar carreras internacionales sin dejar de hacer referencia a sus raíces mexicanas. 

Paralelamente, muchas creadoras y creadores han decidido seguir produciendo cine desde México, llevando nuestras realidades más complejas y nuestras sensibilidades más íntimas a festivales como Cannes, Berlín o Sundance. Nombres como Tatiana Huezo, Michel Franco, Issa López, Lila Avilés o Fernanda Valadez son prueba de que el cine mexicano no solo sobrevive, evoluciona, se diversifica y sigue siendo una herramienta de crítica, memoria y representación. 

Una industria que genera valor y empleo 

Más allá de lo simbólico y cultural, el cine mexicano también es una industria con impacto económico real. En 2023, el Producto Interno Bruto de la industria cinematográfica representó el 0.07 % del PIB nacional, con un valor aproximado de 20,722 millones de pesos

En 2024, la industria cinematográfica registró alrededor de 21,579 puestos de trabajo, una cifra comparable con sectores industriales tradicionales como la industria básica del hierro y del acero. Detrás de cada película existe una extensa cadena de valor que involucra a guionistas, fotógrafos, diseñadores, músicos, técnicos, vestuaristas, carpinteros, maquillistas, actores, promotores y muchos otros perfiles profesionales. 

El nuevo ecosistema digital del cine 

Hoy, el cine mexicano ya no vive únicamente en las salas. Plataformas digitales, redes sociales y servicios de streaming han transformado por completo la manera en que las películas se producen, distribuyen y consumen. 

En 2023, la transmisión de contenidos digitales incluyendo servicios de streaming de películas, series, música y programación por suscripción representó más de 35,424 millones de pesos, superando incluso el valor económico de la exhibición cinematográfica tradicional. 

Cada vez más largometrajes mexicanos llegan a plataformas como Netflix, Disney+, Prime Video, Canela TV, Tubi o ViX, ampliando su alcance y permitiendo que historias locales conecten con audiencias globales. 

México como territorio creativo 

La producción cinematográfica nacional se concentra principalmente en estados como Ciudad de México, Nuevo León, Puebla, Michoacán, Jalisco y Guanajuato, regiones que se han convertido en polos creativos donde convergen talento, infraestructura y nuevas narrativas. 

Este dinamismo regional demuestra que el cine mexicano no es un fenómeno aislado, sino una red activa de creatividad que se extiende por todo el país. 

Identidad digital: el cine mexicano en Internet 

En este nuevo ecosistema, la presencia digital se vuelve estratégica. Contar con un sitio web propio no es solo una herramienta de promoción, sino un espacio para conectar con audiencias, buscar financiamiento, compartir procesos creativos y construir comunidad. 

Utilizar un dominio .MX es una forma de extender la identidad cinematográfica nacional al entorno digital. Es decirle al mundo que estas historias nacen en México, que representan nuestra cultura y que forman parte de un ecosistema creativo local. 

Cada vez más productoras, festivales e instituciones culturales lo entienden así. Desde casas productoras independientes hasta organismos como IMCINE o festivales universitarios y especializados, el dominio .MX se consolida como un punto de encuentro entre cultura, tecnología e identidad

Apoyar al cine mexicano es más que consumir cultura. Es fortalecer comunidades, generar empleo, preservar historias y potenciar ideas. Y cuando esas ideas encuentran su espacio en Internet, hacerlo bajo un nombre que nos representa también es parte del mensaje. 

Porque, así como una película comienza con una idea, todo proyecto creativo inicia con una dirección en línea, hazlo con .MX. 

¡No te quedes atrás!

El siguiente paso es registrar tu dominio .MX